Mi configuración actual

He tenido un altar en mi casa durante la mayor parte de mi vida adulta. La encarnación más reciente de mi altar tiene unos 15 años, es una mesa de living de Ikea que está totalmente carreteada y ha estado en mi pieza, en el living, o en el otro dormitorio cuando he tenido la suerte de tener otro dormitorio. Un altar es para una bruja como un escritorio para una emprendedora. Yo soy las dos cosas, y no me imagino tratando de escribir propuestas, facilitando reuniones en Zoom y entregando proyectos sin mi escritorio. Se podría, pero mejor no.  

Mi altar es lo mismo: un espacio de trabajo. He hablado sobre por qué me gusta el dicho "trabajar la magia", porque en realidad es trabajo, y tener un espacio de trabajo dedicado a la magia es un lujo. Cuando se trata del trabajo energético, es aún más importante porque volver al mismo lugar una y otra vez para todas las cosas relacionadas con la brujería crea un cierto hábito y una senda energética en mi ser que es bastante útil. Mi conocimiento espiritual profundo, mi ego, mi Ser Superior, la Diosa, todos los Espíritus con los que puedo estar trabajando, mi mente subconsciente, mi personalidad, incluso mi novio, todos saben que cuando voy a sentarme en el altar, algo especial está a punto de suceder. 

Mi rutina diaria en mi altar es súper sencilla: hago algunas ofrendas básicas simples, como muestra de gratitud al Universo por haberme hecho humana en este momento (¡y qué momento es este!). Saco una carta, que me brinda un punto focal para el día: algo que necesito desarrollar, algo que saldrá a la luz, algo que debo tener en cuenta. He utilizado diferentes mazos a lo largo de los años para mi carta diaria. Durante unos 11 años usé las cartas del Oráculo de la Diosa de Doreen Virtue (¡sobre quién me acabo de enterar que ahora es evangélica! Fabuloso, tema para otra ocasión), pero se los dí a mi Melbourne Bestie Rainbow Brownz cuando me fui de Australia, y ahora he estado usando el Tarot Rider Waite por unos años.

Después de sacar la carta, escribo en un diario. Por lo general, escribo sobre eventos notables (porque mi memoria es una mierda y si quiero recordar algo, tengo que escribirlo o tomarle una foto), escribo sobre cómo me siento, qué magia estoy trabajando y cómo quiero ser un canal de amor, transformación, coraje, fé, verdad, acción y alegría. Y otras cosas por el estilo. A veces se trata de la gratitud. A veces se trata de las personas que desearía que se prepararan para abandonar esta tierra lo antes posible. A veces se trata de lo que quiero, mis deseos más profundos y los miedos más horribles. Siempre se trata de revelarme la verdad y abrazar la paradoja de la vida.

Finalmente, medito durante 20 minutos. La forma en que medito cambia según lo que estoy trabajando y lo que quiero lograr, pero el punto principal es que es una práctica con la que estoy comprometida y que haré todos los días durante 20 minutos y no me he saltado un día en muchos años. Lo cual es súper impactante para mí, no puedo creer que lo haya logrado por tanto tiempo. Meditar t-o-d-o-s los días. Increíble. Pero lo hago porque me ayuda enormemente y estoy comprometida con la práctica y saber cómo cumplir un compromiso me convierte en una bruja más poderosa. #protip

Agrego otras actividades si estoy haciendo hechizos, curaciones, trabajo de energía u otras cosas. Pero esta es sólo mi práctica diaria básica. Es cierto que me toma al menos 30 minutos y, a veces, más tiempo si lo necesito, lo quiero, o tengo el lujo de tener tiempo extra. Pero media hora al día realmente no es mucho cuando pienso que me permite estar presente en mi vida de manera clara, sólida, poderosa y llena de visiones para una vida mejor para mí y un mundo mejor para todos.

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